Lo mas difícil siempre es volver a empezar.
Después de mucho meditarlo llegue a la conclusión de que seria simplemente mejor empezar a narrar mi historia desde dos perfectivas, desde la mía y desde la de ustedes que son los que están leyendo esto, para que sientan que sentí en esos momentos.
Yo estaba comprometida y enamorada de alguien que estaba mas enamorado de su trabajo, y eso sinceramente apesta. Teníamos 5 años de relación, habíamos echo la carrera juntos, habíamos pasado un montón de cosas juntos y en determinado momento decidimos que íbamos a pasar la vida juntos. No era algo que queríamos hacer por que nos amáramos con locura, si no algo que pensábamos que teníamos que hacer para que la gente se diera cuenta que nos habíamos amado durante mucho tiempo.
Preparamos todo, salón, invitados, comida, juez, decoración, vestido, traje y lo más importante, las invitaciones. Digo, que es una boda sin invitaciones, imagina que se te olvida repartir invitaciones y después de haber pagado 200 platillos, salón y musica tienes una recepción vacia, seria espantoso; pues bueno, repartimos invitaciones, pero la única persona realmente necesaria en esa boda no recibió una: el novio.
Se estarán preguntando ¿por qué el novio tendria que recibir una invitación a su propia boda? Pues exactamente lo mismo pienso y pensé en ese momento, pero también fue uno de mis mas grandes errores, pasar por desapercibido que me estaba casando con el hombre mas despistado del planeta tierra.
Después de pasar una ultima ajetreada semana de soltería por fin me senté en la ventana de mi habitación de toda la vida en casa de mi madre y vi el horizonte ¡Me iba a casar! y todo era justo como yo había querido toda mi vida, a pesar de todas las interrupciones por parte de mi, entonces, suegra. Ella era realmente un caso, su familia dependía totalmente de el, el primer hijo en sacar la carrera, así que a pesar de que estaban emocionados acerca de la boda, no se emocionaron tanto cuando el decidió irse a vivir sólo unos meses antes de la boda. Tomo esta decisión como una sorpresa para mi, se fue para amueblar y acondicionar la casa y cuando todo estuviera listo, pedir mi mano en matrimonio, si lo piensan todo era bastante romantico, pero su madre casi sufre un colapso nervioso, ella no podía aceptar que el se fuera por que era su bebé, su hijito, su adoración. Siempre e creído que ella no quería que se fuera por que implicaba tener gastos personales que le impedirían hacerse cargo de su familia. Cada que iba a verla me lo echaba en cara:
-Mi hijo se fue por tu culpa
Y acto seguido se empezaba a reír, como para romper la tensión. Yo me reía y seguía con mi vida, ¡ay señora! Si usted hubiera sabido que su "bebé" iba a regresar, dudo que me hubiera odiado tanto y estoy segura que hasta me hubiera tenido tantita lástima.
Esa misma noche le envíe un mensaje diciéndole <<el gran día esta cerca>>, era una ironía para acabar con los nervios del gran día, y eso también fue un enorme error de mi parte. No pude haberle mandado un <<Mañana es el gran día>> ó <<Faltan 20 horas y contando>>. No, yo tenia que recurrir a la ironía, yo y mi insoportable parte ironica y sarcastica, tonta. Pero si ponemos todo en perspectiva, en realidad fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, si hubiera termido casada con este tipo jamás hubiera tenido una historia tan emocionante como la que estoy contando, hubiera sido una aburrida ama de casa o una aburrida investigadora sobre objetos antiguos, pero el destino me prepara tragedia tras tragedia solo para que mi desgraciada vida tuviera un poquito de sabor.
Desperté el día de la boda emocionada, no podía evitar llorar con cada cosa concluida, el salón listo, mi vestido blanco, mi peinado, mi tocado, mi maquillaje, y cuando entre a ese salón esperando verlo y solo me encontré con su papá al teléfono y a sus primos como desesperados intentando localizarlo mi mundo se vino abajo, el ya debería de estar ahí, la ceremonia estaba a 5 minutos de comenzar y nadie sabia donde estaba el novio, hablaron con todos sus amigos, con todos sus conocidos, maestros y familia que no venia a la boda, le marcaron infinidad de veces al celular hasta que empezó a mandar a buzón. Pasaron una hora tras otra, la gente empezaba a irse, el juez se retiro y nadie sabia nada de el. Mi hermano salio a buscarlo a su departamento pero lo hallo cerrado, preocupado tiro la puerta y adentro encontró todas sus cosas excepto a el y entonces la alarma se disparo, ¿y si le paso algo? Nadie podía darle una respuesta a la pregunta. Pase horas de desesperación hasta que anocheció y la llamada volvió a entrar. La boda estaba programada para medio día y para entonces eran las 7:30 de la noche. Ya no estaban más que las dos familias desesperadas y yo sentada en una mesa en el jardín con un vaso de refresco intentando no llorar, nadie me aviso que ya lo habían localizado, nadie me dijo que ya venia para el salón, pero el alboroto paro en cierto momento y yo supe que sabían algo que yo no, pero que me lo dirían en su momento. Pensé muchísimas cosas, quizás había muerto en un accidente en camino al salón y nadie se había enterado, quizá se había arrepentido de ultimo minuto, quizá se había ido con alguien más, pero jamás imagine lo que en realidad había pasado. Era la cosa mas estúpida que se le puede ocurrir a cualquiera, pero a mi me acababa de pasar, me quede en el jardín esperando a que llegara, en cierto momento deje de pensar, cuando oí las pisadas que rompían el silencio en el jardín, no voltee, simplemente me quede mirando a la nada y el ya estaba allí, frente a mi, arrodillado pidiendo disculpas.
El era arquitecto, su carrera iba creciendo exponencialmente y mucha gente quería trabajar con el, era un marido promesa, era el esposo que cualquier deseaba tener, tenia objetivos, tenia ambiciones, pero carecía de memoria para eventos importantes. Ese era uno de nuestros mayores problemas, fue nuestro problema en nuestro primer aniversario de novios, en mis cumpleaños ¡Hasta en los suyos! Ese tipo de cosas eran superfluas para el, y este había sido el caso, había amanecido un sábado pensando que era viernes y había aceptado una ultima entrevista con un cliente antes del gran día, fuera de la ciudad. Se había levantado temprano, se baño, se arreglo, tomó su coche y emprendió las dos horas de viaje olvidando su celular entre las sabanas. Todas las llamadas, mensajes, correos, todo en vano. Paso un día estupendo cerrando un trató y recibiendo un jugoso adelanto para disfrutar de su luna de miel y de regreso empezar a trabajar, cuando regreso a la cada eran más de las 5 de la tarde, se baño nuevamente, se cambio y se dispuso a buscar su celular, más de cien llamadas pérdidas, mensajes de texto y mensajes de voz en el buzón y para cuando llegó al mensaje de mi hermano gritándole que le iba a partir la cara por dejarme en el altar se dio cuenta de la fecha. Corrió al salón arrepentido, dispuesto a hacer todo lo humanamente posible para que la boda se llevará a cabo al día siguiente, me pidió disculpas, rogó, lloro, se arrodilló y cuando estaba a punto de perdonarlo empezó a explicar que había pasado, y en ese momento me perdió. Había olvidado un día tan importante, un día que habíamos esperado tanto que todo lo que habíamos construido en ese momento dejó de valer la pena.
Me levante indignada y le puse mi ramo de flores entre las manos, era mi adiós. Tome las llaves del auto de mi mamá y me fui a mi casa. Me quite (por no decir arranque y deje casi inservible) el vestido, me cambie la ropa, tome una pequeña maleta y me fui directamente al lugar turístico más cercano de la Ciudad. Pase ahí 15 días antes de decidir que haría con los pedazos de mi vida.
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