viernes, 22 de mayo de 2015

Debajo del mar

Hoy soñé contigo, fue un sueño muy.... muy... muy nostálgico. Yo te visitaba en tu casa como en antiguos tiempos y tu me recibías con una calidez enorme, como si fuéramos amigos que no nos vemos desde hace mucho tiempo. Estábamos sentados en el pórtico de tu casa y en eso llegaba tu mamá, y ¡Dios! El odio que emanaba hacia mi persona era tan intenso que yo no podía mas que bajar la mirada y morirme de vergüenza, recuerdo que platicamos durante largo rato y al final te dije que era tiempo de irme... Acabe por irme yo, como siempre, me acompañabas a mi parada, pero era la parada de un autobús y yo tenía el asiento número 30, estaba haciendo fila y nos veíamos el uno al otro y me decías -te voy a extrañar- y pusiste muchas monedas en mi mano y te dije que no era necesario que yo traía dinero y aunque te lo devolví, no te lo devolví completo, me quede con algunas monedas en mi mano y me abarazaste y te abrace y era tan, tan calido, que me dieron ganas de no soltarte pero me apuraban para subirme por que había gente esperando. Así que me subí a mi asiento, el ultimo asiento del autobús y te vi ahí de pie antes de irme. ¿Sabes que ropa andabas? Claro que no, hahahaha fue mi sueño, no el tuyo. Andabas con la ropa que me hizo verte mas guapo que nunca, una playera blanca y pantalón de mezclilla, ahora recuerdo eso, recuerdo que habías llevado una playera blanca debajo de tu camisa el día anterior y ese día nos vimos a las 6 de la mañana, yo acababa de discutir de nuevo con mi mamá así que me baje de la camioneta y olvide mi suéter (para mi ese otoño-invierno fue muy frío) y cuando me viste me ofreciste tu suéter y accedí, te lo quitaste y andabas con esa playera que hizo que me prendiera de ti. No se, te veías tan bien de blanco... Me quede pensando que te sigo queriendo demasiado, pero no eras para mi...

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